La Muerte del Homo Economicus

La Muerte del Homo Economicus

La economía neoclásica está basada en la idea de un hombre económico que toma decisiones de manera racional, con toda la información, y decide lo que es mejor para si mismo.

Pero ¿es en realidad el hombre racional? El problema es que el hombre se ve afectado también por hormonas y por sentimientos que se interponen frente a la disciplina y el autocontrol. Muchos de los modelos económicos teóricos han fracasado precisamente por no tomar en cuenta el elemento irracional del hombre que toma esas decisiones. Es aquí donde la psicología económica toma su lugar para establecer modelos que puedan predecir la conducta de las personas en situaciones de escasez.

Existen muchos prejuicios y sesgos en las decisiones de una persona. Para empezar, somos adversos al riesgo, y hacemos mas cosas por no perder que por ganar, así la ganancia sea mayor. Por otro lado, no somos capaces de tomar decisiones a menos que tengamos un punto de comparación, es por esto que la publicidad se vuelve tan efectiva a la hora de crear necesidades ficticias. Además, la influencia de las normas sociales, cambia la relación de las personas con el ambiente en el que se desenvuelven y ejercen mayor influencia que las normas de mercado. Estas, entre otras variables, son las que estudia la psicología económica como disciplina relativamente joven.

Escuelas reconocidas como la Escuela de Negocios de Harvard, La Sloan School of Management del MIT cuentan con esta materia en sus programas de Administración a nivel superior. Valdría la pena hacer el esfuerzo de realizar estudios bajo esta disciplina en Venezuela, ya que, por las características tan particulares de nuestro entorno, lo teorizado en otros países muchas veces no se aplica a nosotros; esto nos permitiría comprendernos como sociedad frente a un entorno económico que resulta un ecosistema totalmente aislado del resto del mundo. De esta manera, manejar la propia irracionalidad, y la de las personas que componen la organización, en vez de ignorarla, es lo que nos permite establecer modelos y patrones más flexibles que nos permitan tomar decisiones eficientes y acordes a la realidad del mercado.

Dulce Cova / Grupo DASA

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